divendres, 26 de novembre del 2010

Fecha de caducidad


Ultimamente pienso mucho en la fecha de caducidad. Todo se pasa. La comida, aun teniendo el poder de congelar el tiempo guardándola en el cajón mas frió de la casa, la medicación, la ropa, que no lleva impresa ninguna fecha, pero siempre pasa de moda.
Pero a lo que le doy mas vueltas es la fecha de caducidad de las personas. Y no hablo de la muerte. Hablo de las relaciones. Como conoces a alguien, se crea una amistad, un vinculo que parece irrompible, duradero, ni cabe en tu cabeza pensar que no volveréis hablar o veros nunca. Que ya nada entre vosotros pasara. Pero ahí esta, pasando de moda. Cuando alguien entra en tu vida, tiene una puerta abierta. Hay un día, donde las conversaciones se congelan y los cafés se espesan en el tiempo.
De un tiempo a esta parte, esta idea me obsesiona, conozco a alguien y pienso: ¿hasta cuando? Nuestras bromas ya no serán nuestras, ya no saltara la sonrisa al vernos, todo se diluye y en nada se queda.
Odio las fechas de caducidad, quisiera buscar bajo las solapas de tu abrigo, en la etiqueta de tus jerseis, en la costura de los calcetines, detrás de tus orejas, ¿cuando te iras?