Todo el mundo busca algo en la vida. Uno no siempre encuentra lo que busca. Esas eran las palabras que atravesaban la cabeza de Bruno, mientras recorría el camino que lo llevaría al final de su búsqueda.
Bruno buscaba a su madre. No, en realidad, él siempre había tenido una madre. Bruno buscaba respuestas. Seguramente, palabras duras, palabras de rechazo, que le ayudaran a superar aquel episodio. Porque así funcionan los humanos, cuanto mas dura es la respuesta, cuando mas daño nos hacen, mas fácil nos resulta odiar al otro, olvidarlo y superarlo.
¿Como sería aquella mujer? ¿Lloraría al verlo? ¿ Le negaría la entrada? Él no tenia ganas de llorar, ni de abrazarla, quería escucharla. Oír su historia, que de alguna manera había sido los cimientos de la suya. ¿Le haría daño escuchar sus explicaciones? Le dolería cuando ella le dijera que lo había abandonado porque no lo quería?
¿Que voy a sentir? Eso se preguntaba. No quería sentir ni pizca de alegría, no quería sentir amor, no quería sentir. Simplemente eso. Quería ser estéril, como un trozo de tierra olvidado, descuidado, seco por el sol. Hacia tiempo que nadie regaba su parcela. Se decía, que hacia tiempo que no sentía nada por nadie y que con ella iba a pasar lo mismo. Pero no era cierto.
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